Hospital de Castro
Dr. Augusto Riffart

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Conoce el servicio de Maternidad

Ana Delgado, Ángela Soto, Mauricio Bahamonde y Pablo González culminaron durante la última semana de julio sus respectivas trayectorias en el recinto asistencial, sumando en conjunto más de un siglo de experiencia y dejando una significativa huella entre sus compañeros y compañeras.

Con emoción, recuerdos y numerosas muestras de afecto, el Hospital de Castro despidió durante la última semana de julio a cuatro funcionarios que pusieron término a una importante etapa de sus vidas laborales. Las despedidas estuvieron acompañadas por encuentros con sus equipos de trabajo, desayunos, abrazos y distintas sorpresas preparadas especialmente para homenajearlos.

Más allá de las diferencias entre sus funciones y unidades, los cuatro compartieron una característica en común: haber dedicado una parte importante de sus vidas al Hospital de Castro y haber construido vínculos que permanecerán en la memoria de quienes trabajaron junto a ellos.

Ana Delgado: el cierre de una etapa tras 25 años de servicio

El 29 de julio, Ana Delgado Coñuecar realizó su última marcación luego de cerca de 25 años como auxiliar de servicio. Su despedida estuvo marcada por la emoción de sus compañeros, quienes prepararon una jornada especial que incluyó la participación de un charro y un personaje corpóreo de oso.

Conmovida por la sorpresa que habían preparado sus colegas, Ana relató que no esperaba encontrarse con una despedida de estas características y reconoció lo difícil que ha sido poner término a esta etapa. “Anoche yo pensaba “no me van a hacer llorar”, pero me dijeron muy lindas palabras todos mis compañeros, los jefes de turno, mi jefecita y todos los que están acá. Este último día de marcación yo no quería irme, pero mi cuerpo ya estaba pidiendo un descanso. Los voy a extrañar mucho, porque cuando yo no venía a trabajar echaba de menos a los pacientes, a mis colegas y me sentía muy sola. Me va a costar mucho quedarme en la cama y no venir, pero así es la vida”, expresó.

Ángela Soto: una trayectoria construida en distintas unidades

Dos días después, el 31 de julio, fue el turno de Ángela Soto Lay, quien culminó 14 años de servicio como auxiliar en la Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI) Adulto. A lo largo de su trayectoria se desempeñó en distintas áreas del recinto, entre ellas Alimentación, Cirugía, Maternidad, Urgencia y Médico Quirúrgico B.

Al recordar sus años en el establecimiento, Ángela destacó la diversidad de experiencias que marcaron su recorrido. “He prestado servicios por 14 años en varias áreas del hospital, lo único que me faltó fue lavandería y carpintería”, comentó entre risas. “Tengo sentimientos encontrados y mucha pena porque voy a extrañar el compañerismo que teníamos aquí, pero es una etapa que hay que cerrar. Los llevo siempre aquí, en mi corazón, y sigan siendo como fueron conmigo”, agregó.

Mauricio Bahamonde y Pablo González: más de tres décadas en Mantenimiento

También el 31 de julio, Mauricio Bahamonde y Pablo González realizaron su última marcación como auxiliares de la Unidad de Mantenimiento, poniendo término a 36 y 35 años de trayectoria, respectivamente.

Durante su despedida, los funcionarios recibieron muestras de cariño por parte de compañeros y compañeras, además de la sorpresa de un charro que acompañó con música este especial momento. Para Mauricio, la jornada tuvo un significado especial al representar el cierre de un ciclo. “Ha sido una grata sorpresa, no lo esperábamos, porque el hospital ha crecido mucho y ya no nos conocemos tanto como antes, pero ya con tantos años somos parte de una familia, es nuestro segundo hogar, es nuestro trabajo y nos debemos a una comunidad que está esperando a que los atiendan. Podemos tener distintas opiniones, pero todos tenemos un mismo objetivo”, señaló.

Por su parte, Pablo recordó las amistades que surgieron durante sus años en el establecimiento y agradeció a quienes fueron parte de este recorrido. “Una vida aquí, donde hemos tratado de ser lo mejor posible dentro de nuestras capacidades. Forjamos lindas amistades y me llevo el cariño de todos, que la verdad no lo esperaba, aunque yo creo que el cariño es para Mauricio, pero rebota en mí”, comentó entre risas. “Estoy agradecido de la señora Alejandra, secretaria de la oficina, de don Marquitos, mi jefe, y de todos los colegas en general”, añadió.

Las historias de Ana, Ángela, Mauricio y Pablo forman parte de la memoria cotidiana del Hospital de Castro. A través de sus distintos roles y lugares de trabajo, cada uno contribuyó al funcionamiento del establecimiento y dejó vínculos que trascienden el término de sus funciones. Hoy comienzan una nueva etapa, acompañados por sus familias, amigos y por el reconocimiento de quienes tuvieron la oportunidad de compartir con ellos este largo recorrido.